martes, mayo 28, 2024
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Desmitificando las Grasas: La verdad detrás de los mitos más comunes en la alimentación

Desde hace décadas, las grasas han sido las grandes villanas de la alimentación saludable. Sin embargo, cada vez son más los estudios que demuestran que algunos de los mitos más comunes que se han escuchado durante años no son del todo ciertos.

Aquí te presentamos algunos de los mitos más comunes que existen en torno a las grasas y los expertos te explican la verdad detrás de ellos.

Mito 1: Las grasas engordan

Este es quizá el mito más extendido y, aunque es cierto que las grasas tienen más calorías que los carbohidratos y las proteínas, no todas las grasas son iguales. De hecho, existen grasas saludables y necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.

Según explica María José Manzano, médico especialista en nutrición clínica y autora de ‘Nutrición a las seis’, «las grasas de calidad, como las que se encuentran en el aceite de oliva, el aguacate o los frutos secos, son necesarias para una buena función hormonal, cerebral y una correcta absorción de vitaminas liposolubles».

Por lo tanto, no se trata de evitar completamente las grasas, sino de ser conscientes de su importancia y consumirlas con moderación.

Mito 2: Las grasas saturadas son perjudiciales para la salud

De acuerdo con los expertos, este mito tampoco es totalmente cierto. Las grasas saturadas son necesarias para nuestro cuerpo, aunque es cierto que, si se consumen en exceso, pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiacas.

Según Manzano, «es necesario evitar el consumo excesivo de grasas saturadas, pero esto no significa que debamos suprimirlas por completo de nuestra dieta. Las grasas saturadas son necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo y se pueden encontrar en alimentos como la leche, el queso, la carne, el aceite de coco o el aceite de palma».

Por lo tanto, es importante no demonizar completamente las grasas saturadas, pero sí controlar su ingesta y consumirlas con moderación.

Mito 3: Las grasas son el principal culpable del colesterol alto

Este mito es quizá uno de los más extendidos, pero lo cierto es que no todas las grasas aumentan el colesterol malo (LDL). De hecho, algunos tipos de grasas pueden incluso reducir el colesterol malo y aumentar el colesterol bueno (HDL).

Como explica el dietista-nutricionista Jéssica Hierro, «Existen grasas, como los ácidos grasos omega-3 que se encuentran en pescados azules, que pueden reducir el colesterol malo y aumentar el colesterol bueno. Además, también existen otros alimentos, como la avena, el salvado y algunos frutos secos, que pueden reducir el colesterol malo. Por lo tanto, no hay que tener miedo a las grasas, sino consumirlas de forma inteligente y equilibrada».

Mito 4: Los alimentos sin grasa son más saludables

Este mito es muy común en la sociedad actual y, aunque es cierto que algunos alimentos sin grasa son saludables, esto no significa que todos los alimentos sin grasa sean más saludables que aquellos que contienen grasas saludables.

Según explica Hierro, «muchas veces, los alimentos sin grasa contienen una cantidad elevada de azúcares añadidos para compensar la falta de sabor que les proporciona la ausencia de grasas. Además, muchas veces se les añaden otros ingredientes menos saludables para darles sabor, lo que hace que su ingesta no sea recomendable si se busca una alimentación saludable».

Por lo tanto, es importante no caer en la trampa de pensar que todos los alimentos sin grasa son saludables y leer cuidadosamente las etiquetas nutricionales de los alimentos para comprobar su composición.

Mito 5: Las grasas son responsables de las enfermedades cardiovasculares

Este mito es quizá el más polémico de todos, ya que durante muchos años se ha pensado que las grasas eran las principales responsables de las enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, cada vez son más los estudios que demuestran que esto no es del todo cierto. Como explica Manzano, «Actualmente, se sabe que las enfermedades cardiovasculares son multifactoriales y que no es solo un exceso de grasas lo que las causa. Es cierto que un consumo elevado de grasas saturadas y trans puede aumentar el colesterol, pero también hay otros factores como el sedentarismo, el estrés o el consumo excesivo de alcohol que pueden influir negativamente en la salud cardiovascular».

Por lo tanto, aunque es importante controlar el consumo de grasas saturadas y trans, no son estas las únicas culpables de las enfermedades cardiovasculares, sino que hay otros factores que influyen en su aparición.

Puntos importantes a tener en cuenta

A la hora de hablar sobre las grasas, es importante tener en cuenta que no todas son iguales y que algunas son necesarias y beneficiosas para nuestro organismo. Por lo tanto, es importante no caer en la trampa de demonizar completamente las grasas, sino consumirlas con moderación y de forma inteligente.

Además, es importante leer cuidadosamente las etiquetas nutricionales de los alimentos y no caer en la trampa de pensar que todos los alimentos sin grasa son necesariamente más saludables que aquellos que contienen grasas saludables.

Por último, hay que tener en cuenta que, si bien es importante controlar el consumo de grasas saturadas y trans, estas no son las únicas culpables de las enfermedades cardiovasculares, sino que hay otros factores que influyen en su aparición.

Conclusión

En resumen, existen muchos mitos en torno a las grasas y su consumo, pero la verdad es que no todas las grasas son iguales y algunas son necesarias y beneficiosas para nuestro organismo.

Es importante no demonizar completamente las grasas, controlar su ingesta y consumirlas de forma inteligente y equilibrada. Además, es importante leer cuidadosamente las etiquetas nutricionales de los alimentos y no caer en la trampa de pensar que todos los alimentos sin grasa son necesariamente más saludables.

Por último, hay que tener en cuenta que, si bien es importante controlar el consumo de grasas saturadas y trans, estas no son las únicas culpables de las enfermedades cardiovasculares, sino que hay otros factores que influyen en su aparición.

Leonardo Castro

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